¿Rutina en la pareja y falta de ilusión? Qué hacer

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Hola a tod@s, hoy quiero poner el foco sobre un tema al que a veces no le damos importancia hasta que es demasiado tarde, y es la aparición de la rutina y la falta de ilusión en la pareja.

 Muchos de vosotros contactáis conmigo cuando existe ya un desgaste profundo en la pareja, o cuando aparece una crisis, y a veces, llegar hasta este extremo puede ser bueno porque nos hace reflexionar y asumir un cambio de actitud profundo respecto a la pareja. Pero sin embargo, en otras ocasiones ya es demasiado tarde para salvar la relación. Las dos personas han tomado caminos distintos desde hace ya tiempo y es muy difícil volver a unirlos.

Por ello, hoy me gustaría mostraros lo importante que es cultivar la relación de pareja. Os hablo de relaciones de pareja, pero igualmente importante es cuidar las relaciones con la familia, con los amigos, porque de la misma manera, necesitan mantenerse y que las cuidemos.

Algunos de mis pacientes que llegan a crisis profundas de pareja, nunca se hubieran imaginado en esa situación porque comenzaron sus relaciones muy enamorados, con mucha ilusión y con las cosas muy claras. A pesar de ello, las crisis y la rutina puede aparecer, porque a medida que nosotros maduramos vamos cambiando, no somos la misma persona que ayer, y nuestra pareja tampoco. Por ello no hay que dar nunca las cosas por hechas, y tenemos que pensar que somos personas libres, y que con total libertad podemos cambiar nuestra forma de ser, nuestras prioridades, nuestros objetivos en la vida, y todo ello, si tenemos una pareja, tenemos que hablarlo con la otra persona, y tener siempre una buena comunicación.

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DISTORSIONES EN LA PAREJA

DISTORSIONES COGNITIVAS EN LA PAREJA.    crisis pareja valencia psicologo centro sara navarrete

 Cuando nos embarcamos en la aventura de una nueva relación amorosa, es frecuente que surjan miedos, inseguridades, dudas. Muchas veces, las relaciones que hemos tenido en el pasado nos han dejado huella, ya sea por infidelidades, rupturas dolorosas, falta de confianza, etc. Es normal que traslademos esos miedos a nuestra nueva relación de pareja y no debe preocuparnos excesivamente. Pero ¿qué ocurre cuando estamos en un continuo malestar en nuestra actual relación? ¿Por qué nos ocurre esto? En este artículo hablaremos de ello. 

 

DISTORSIONES COGNITIVAS

¿Qué son las distorsiones cognitivas? Las distorsiones cognitivas son uno de los grandes responsables de los conflictos, tanto en la pareja, como personales, como en otras relaciones sociales, perjudicando una comunicación fluida y sana. 

Los psicólogos las definimos como esquemas rígidos de pensamiento (creencias erróneas) que no se basan en datos objetivos o reales, si no en nuestra propia interpretación, por lo tanto, no se ajustan a la realidad. Las situaciones en las que aparecen no son problemáticas en sí, sino nuestra interpretación de dichas situaciones. Además, suelen ser juicios de valor, interpretaciones, generan mucho malestar y son muy difíciles de controlar.

Si las distorsiones aparecen en momentos puntuales de la relación, no tienen por qué suponer un problema grave. Sin embargo, cuando estas aparecen frecuentemente y toman las riendas de la relación, esta se verá afectada. 

 

PRINCIPALES DISTORSIONES QUE SE DAN EN LA PAREJA.

Las relaciones de pareja son un ámbito relativamente sencillo para que aparezcan distorsiones cognitivas. Existen muchos tipos y todas las personas experimentan unas u otras en algún momento de su vida. Entre ellas, las más frecuentes son las siguientes:

Abstracción selectiva. Consiste en prestar atención solo a aspectos concretos o detalles de la situación, ignorando el resto de información importante. Se suelen ignorar los aspectos positivos, dando más importancia a los negativos. ¿Te suena? Mi pareja no está muy cariñosa conmigo esta noche y pienso “debe estar enfadada conmigo”.

Pensamiento dicotómico. Consiste en una falta de flexibilidad a la hora de interpretar las situaciones o hechos. Los acontecimientos son entendidos de forma extrema, de todo o nada, bueno o malo, sin grados intermedios. Por ejemplo, mi pareja me dice que he hecho algo mal y pienso “lo hago todo mal”. 

Sobregeneralización. Ocurre cuando una persona saca conclusiones generales de un hecho particular, cuando a veces esos hechos son aislados. Se suelen utilizar palabras como siempre, nunca, nadie, todos, etc. Por citar un caso, mi pareja se olvida de algo que le he pedido y pienso “siempre se olvida de lo que le pido”. 

Lectura de la mente. Es la tendencia a interpretar los pensamientos de los demás sin comunicación ni base real. Esto provoca que actuemos en función de la información que suponemos en lugar de la información real. “Aunque me haya dicho que no le molesta quedarse en casa, seguro que se ha enfadado por haberme ido”.

Magnificación/minimización. Consiste en minimizar o maximizar las experiencias. Normalmente se minimiza lo positivo de la situación y se maximiza lo negativo, aunque puede ocurrir al contrario. Por ejemplo, cuando hay un problema en la pareja, pienso “me dan igual los éxitos que haya logrado en el pasado, ya no tienen importancia. Lo que importa ahora es que ha cometido ese grave error.”

Inferencia arbitraria. Se trata de extraer conclusiones de una situación que no están apoyadas por los hechos o incluso con evidencias contrarias. A modo de ejemplo, mi pareja llega tarde a casa y pienso “seguro que ha estado con otra persona”. 

Aquí, existe una inferencia muy común y peligrosa en las relaciones de pareja, y es la siguiente: “si es celoso/a es porque me quiere”. En este caso, llegamos a la conclusión de que ser celoso es algo bueno y lógico dentro de una relación, incluso necesario como una muestra de amor, cuando realmente los celos denotan todo lo contrario. 

Así surge otra distorsión, los “deberías”. En este caso, “si me quiere debería mostrar celos en determinadas ocasiones”

Personalización. Consiste en que la persona se atribuye situaciones o sucesos externos a uno mismo, cuando no hay suficientes pruebas para ello. Sería el caso de que mi pareja dice que un amigo suyo habla mucho y yo pienso “le aburro cuando le cuento mis problemas”

Es posible que en muchos de estos ejemplos hayas pensado “yo eso no lo hago”, pero también es posible que te identifiques con algunos de ellos. Conocer cuáles son estas distorsiones cognitivas e identificarlas en nosotros puede ayudarnos a desarrollar pensamientos que se ajusten mejor a la realidad, mejorando la relación y la calidad de vida de ambos miembros. 

Por ello, es muy importante que la pareja tenga una comunicación fluida y sana, ya que así seremos capaces de subsanar estos errores de pensamiento, teniendo una información más veraz y objetiva sobre las situaciones que vivimos, aumentando nuestra satisfacción en pareja. Una técnica que podemos recomendar es la de preguntar cuando surjan dudas, inseguridades o situaciones que no entendemos. Puede parecer sencillo, pero muchas veces no lo hacemos; y de esta manera evitaremos sacar conclusiones erróneas que desembocan en conflictos, aumentando el bienestar en ambos miembros. 

Autora: María Martín de Pozuelo

12 mitos y creencias falsas que afectan negativamente a nuestras relaciones sexuales

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A lo largo de la historia, la sexualidad humana y las relaciones sexuales se han contemplado desde muy distintas perspectivas. A raíz de la revolución sexual, que aportó una visión de la sexualidad como algo mucho más positivo y permitió una mayor tolerancia ante formas de sexualidad que antes no se consideraban como “normativas”, el tema de la sexualidad ha sufrido un trato muy interesante en las últimas décadas. Siendo un tema que hace unos años se consideraba como tabú (incluso a día de hoy sigue generando cierto pudor), en los últimos años se ha mercantilizado, poniéndolo bajo un enfoque en el que, en muchas ocasiones, se banaliza y se utiliza como forma de poder, de estatus social, como un producto, etc. Tal es así, que algunas veces llegamos a considerar el deseo como algo obligatorio, o a medir nuestra sexualidad en cantidad de relaciones sexuales, más que en calidad o en satisfacción con las mismas. Además de esto, seguimos adoptando un enfoque esencialmente coitocéntrico, ya que habitualmente pensamos las relaciones sexuales centrándonos fundamentalmente en lo genital, y asumiendo únicamente que éstas se corresponden con el coito, entendido como penetración. Por otra parte, también se podría decir que la perspectiva actual resulta pornográfica, en el sentido de que las partes relacional, emocional, afectiva y sentimental parecen haber perdido valor en pro del sexo por el sexo.     

 

Todo esto, ligado a la cultura de la que provenimos que atiende a la sexualidad como un tabú innombrable, hace que algunas personas no busquen información científica, verídica y certera sobre la sexualidad, pero sí sigan esta forma de mercantilización actual, acercándose a ella desde la perspectiva del mercado. Por ésta y muchas razones más, en este artículo queremos hablar de la sexualidad de una forma clara, ahondando en aquellas creencias populares y mitos respecto al sexo que han sido extendidas y mantenidas como paradigmas hasta el día de hoy a pesar de no tener fundamento, y que permanecen en la cultura popular afectando negativamente a nuestra satisfacción sexual.No se pueden tener relaciones sexuales con la reglaLa sangre menstrual no es más que la forma en que el tejido que recubre el útero, y que se ha ido engrosando y vascularizando en las semanas previas, sale al exterior al reiniciarse nuestro ciclo menstrual. Esto no modifica ni afecta, físicamente, al poder o no tener relaciones sexuales. Por este motivo, no hay nada que impida mantenerlas durante este período, más allá de los prejuicios propios o de la pareja, la incomodidad que pueda suponer para cualquiera de las personas implicadas, o la posible falta de ganas que puede aparecer en estos días del mes. Si a un hombre le gusta el sexo anal, es porque es homosexual     Es necesario hacer la diferencia entre la orientación sexual y las preferencias en cuanto a prácticas sexuales. La primera hace referencia a hacia quién nos sentimos atraídos de una forma física, psicológica, emocional, espiritual y/o romántica, mientras que la segunda se refiere a las actividades sexuales que nos gustan más o menos; así, cada persona puede sentir preferencia hacia determinadas prácticas sexuales con independencia de su orientación sexual. 

 

  • Si no se llega al orgasmo, no ha sido una relación sexual satisfactoria: La satisfacción sexual es una cuestión muy subjetiva, y no está en función del número de orgasmos, sino del criterio de cada persona. Recordemos que las relaciones sexuales son, fundamentalmente, una fuente de placer. Una persona puede disfrutar enormemente de todo el proceso sin tener la necesidad de llegar al orgasmo, de igual forma que otra persona puede llegar al orgasmo pero sentirse insatisfecha con la relación sexual en general. Recuerda que el orgasmo no es más que una de las fases que componen la respuesta fisiológica sexual humana, y no es la única con la que se puede lograr placer y satisfacción. 

 

  • Si no se produce un orgasmo durante la penetración, no soy capaz de tener relaciones sexuales completas. Este mito se corresponde con la falsa creencia de que la sexualidad, y más concretamente las relaciones sexuales, son sinónimo de “penetración”. En realidad, la penetración no es necesaria para lograr una satisfacción plena con la vida sexual, y es precisamente la propia satisfacción, el mejor criterio para calificar las relaciones sexuales de cada uno como “plenas” o “no plenas”.  

 

  • El placer me o nos lo tiene que dar la otra persona.  Las relaciones sexuales son una fuente de disfrute propio y compartido, eso es cierto. Sin embargo, la responsabilidad de mantener una sexualidad sana, de conocerse a uno mismo y de ser capaz de saber y decir lo que se desea, es personal. Por otra parte, el cuerpo es un elemento fundamental en las relaciones sexuales, y el cuerpo de cada uno no lo conoce, o no lo debería conocer,  nadie mejor que la propia persona. No podemos esperar que la otra persona lo adivine, conozca o sepa de antemano y por nosotros, lo que nos gusta y lo que no. 

 

  • Si se tiene pareja, no hace falta masturbarse. La masturbación es una de las primeras y principales experiencias sexuales de las personas, que resulta primordial, y permite el desarrollo sexual, el conocimiento del propio cuerpo, así como de los deseos y preferencias personales. Además, favorece el desarrollo de la imaginería sexual a lo largo de toda la vida de una persona. Por ese motivo, no es necesario ni recomendable dejar de hacerlo en el momento en el que se inicia una relación sentimental, ya que no son excluyentes. Masturbarse teniendo pareja no significa menor afecto hacia la otra persona, ni poca satisfacción con la vida sexual compartida. Es, simplemente, un momento individual que cada persona escoge como forma de autosatisfacción y de estar consigo mismo. 

 

  • Si mi pareja fantasea mientras tenemos relaciones sexuales, es porque no le atraigo. Las fantasías sexuales forman parte del proceso de descubrimiento personal de la propia vida sexual. Son únicas de cada persona, y tienen el aspecto positivo de permitir experimentar el desarrollo y las preferencias sexuales sin riesgos ni limitaciones. Además, favorecen el deseo y la excitación sexual. Por este motivo, el fantasear mientras se está con la pareja no es descabellado. A fin de cuentas, la excitación de la persona aumentará, favoreciendo el disfrute de las relaciones sexuales compartidas. Así pues, si piensas en otra persona mientras estás manteniendo relaciones sexuales con tu pareja, recuerda que la fantasía es una cosa, y la realidad es otra diferente. 

 

  • El hombre siempre quiere sexo.   El deseo sexual de las personas está influenciado por multitud de variables, como los estados emocionales, el estrés, los cambios hormonales, etc., que pueden aumentar o disminuir nuestra libido. Esto ocurre tanto en hombres como en mujeres. Por ello, factores como niveles elevados de estrés, cansancio, etc. pueden hacer que los hombres, al igual que las mujeres, no siempre quieran sexo. 

 

  • La relación sexual se acaba cuando el hombre llega al orgasmo. Si bien antiguamente se pensaba que finalizaba la interacción cuando el hombre eyaculaba, ya que se tenía la concepción de la sexualidad en un sentido finalista (sólo importa acabar), vinculada únicamente a la procreación, y en la que la parte activa, directiva y sabia era la masculina, a día de hoy tenemos una idea diferente de lo que son las relaciones sexuales. Esto es, una relación entre dos o más personas (a no ser que sea masturbación), en la que lo importante es el disfrute durante el proceso y en la que todas las partes pueden ser activas, responsables y conocedoras de sí mismas. Además, las relaciones sexuales no implican únicamente penetración, ni se centran sólo en los genitales. También existen las caricias, los besos, los masajes eróticos y un largo etcétera. Por ello, las relaciones sexuales no tienen por qué acabar cuando el hombre llega al orgasmo, sino cuando todas las personas implicadas lo decidan de forma consensuada. Si a la otra persona le gusta algo, es mi obligación hacerlo para hacerle sentir placerDefinitivamente, no. Las relaciones sexuales son una fuente de disfrute propio y compartido. Si una de las partes no se siente cómoda con lo que se está haciendo, no tiene obligación alguna de permitirlo. Lo idóneo es siempre comunicarse abiertamente con la pareja, tratando de comprender su punto de vista, pero no por ello siendo o sintiéndose obligado/a a hacer algo que le genera malestar. 

 

  • No es bueno decirle a la pareja lo que me o nos gusta y lo que no, porque se puede sentir ofendido o agredido. La asertividad es un estilo de comunicación en la que la persona que la emplea es capaz de defender sus propios intereses, opiniones y derechos a la vez que respeta los intereses, opiniones y derechos de los demás. Esto es perfectamente aplicable al ámbito sexual. De hecho, cuanta mayor asertividad sexual tiene una persona, más probabilidad tiene de lograr una mayor satisfacción sexual tanto propia como de la pareja. Por ello, ¡nunca tengas miedo de decir o compartir lo que te gusta y lo que no! El cuerpo de cada persona es único, y por tanto es muy improbable que alguien que no seas tú mismo/a lo conozca y lo sepa estimular adecuadamente si no se le indica cómo. 

 

  • Si es mi pareja de verdad, el sexo tiene que ser plenamente satisfactorio desde la primera vez.   Tal y como se explicaba en el mito anterior, el cuerpo de cada persona es distinto al de todos los demás. Además, el cerebro es el órgano sexual más potente, y a cada persona le gustan más unas cosas u otras. Por ello, no es realista pensar que una persona que no conoce tu cuerpo va a adivinar cómo estimularlo, y si no habéis hablado sobre sexo, tampoco va a saber qué te gusta y qué no.  Por otra parte, el mito de la “pareja de verdad” es otro mito añadido que viene de la perspectiva del amor romántico. Es lo que muchas veces hemos escuchado como “la media naranja”. No somos frutas incompletas que buscan el par adecuado para volverse un fruto completo. Somos personas completas, individuales y únicas con capacidad y responsabilidad para decidir si queremos o no que otra persona, igual de completa, individual y única, nos acompañe. 


En resumen: el órgano sexual más potente es el cerebro, y el más grande, la piel. Las relaciones sexuales son sólo una parte de la sexualidad de las personas, y están en función de sus experiencias, sus deseos, la sociedad en la que viven, etc., por lo que son tan variadas como personas hay en el mundo. No es un producto de mercado, ni tampoco un tabú. Es lo que somos, y por tanto es necesario cuidarlo y respetarlo. 

 

Ana Isabel Ponce

Referencias bibliográficas:

Attwood, F. (2006). Sexed up: theorizing the sexualization of culture. Sexualities, 9 (1), 77-94Cordón-Colchón, J. (2008). Mitos y creencias sexuales de una población adolescente de Almendralejo. Matronas profesión, 9(3), 6-12Ortega, V., y Zubeidat, I. (2004). Evaluación de algunos factores determinantes del deseo sexual: estado emocional, actitudes sexuales y fantasías sexuales. Análisis y Modificación de Conducta, 30(129), 105-130Pujol Ozonas, C., y Esquirol, M. (2014). Sujetos sexuales, objetos comerciales: sexualidad femenina como lifestyle en Cincuenta Sombras de Grey. Análisis 50, 55-67

¿Sientes Amor o tienes Dependencia emocional?

Mira estos síntomas ¿Te reconoces? ¿Reconoces en ellos a tu pareja?

-Tener contacto constante con tu pareja, ya sea por teléfono, whatsapp o en persona a lo largo de todo el día.

-Ansiedad y desesperación si la otra persona no responde a las llamadas o a los mensajes.

-Idealización y defensa constante de su pareja.

-Priorizar la voluntad de la otra persona siempre por encima de la un@ mism@.

-Estar más pendiente de las necesidades de la otra persona que de las de un@ mism@.

-Pensar constantemente en su relación durante todo el día.

-Necesidad de tener constantes manifestaciones de afecto, como cogerse de la mano, estar abrazados, darse besos, decirse palabras cariñosas, etc.

-Priorizar estar con la pareja siempre por delante de estar con amigos y amigas o familia.

-Angustia y ansiedad ante la idea de quedarse sin pareja.

-Pánico vital ante la posibilidad de perder a su pareja.

 

¿Te has reconocido en alguno de ellos? o ¿Has reconocido a tu pareja o a algún amigo o familiar?

Es muy probable que reflexionando un poco, veas a alguien de tu entorno reflejado en estos síntomas, ya que la dependencia emocional es más frecuente de lo que a priori podemos pensar.

En muchas ocasiones, los pacientes que acuden a nuestra clínica con un cierto grado de infelicidad o falta de realización personal, piensan que el origen de sus problemas está en otras cuestiones que no tienen nada que ver con la dependencia emocional. Sin embargo, después de una valoración por parte de los profesionales de nuestra clínica, en numerosas ocasiones, el origen reside en la falta de autoestima, que deriva en una dependencia emocional hacia otra persona, pudiendo ser la pareja, o una persona del círculo de amistades o una persona de la familia como la madre.

En la sociedad en la que vivimos, somos presa de la inmediatez y nos exponemos a la pérdida de nuestra capacidad de esfuerzo para conseguir las cosas, parece que la dependencia emocional puede tender a proliferar bajo estas circunstancias si no le ponemos freno.
La inmediatez, el quererlo todo y quererlo ya, no es el mejor escenario para desarrollar las relaciones interpersonales, ya sea de pareja, de amigos, o de familia.

La dependencia emocional afecta tanto a hombres como a mujeres, y en numerosos casos, la felicidad de estas personas pasa por sentirse seguros en pareja, tienen una necesidad afectiva muy elevada que parece que nunca queda satisfecha y siempre quieren más de la otra persona. En contrapartida, sienten un miedo indescriptible hacia la pérdida de su pareja, por lo que su estado emocional es como un montaña rusa, con mucha intensidad y sentimientos enfrentados de euforia y angustia que pueden alternarse a lo largo de un mismo día.

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¿Por qué estoy solo/a?

Hoy quiero hablaros de un tema que cada vez tratamos más en nuestra consulta, es el tema de soledad y las circunstancias que lo rodean. A mi consulta acuden personas que se sienten solas, que cuestionan su soledad y no saben vivir sin pareja, también no saben porqué no les duran las parejas, y en definitiva, no se encuentran bien estando solos. También cuestionan porqué no tienen amigos, o la familia no se interesa por ellos.

 

Tenemos que tener en cuenta que como os digo, la soledad tiene unas circunstancias que la rodean, y hay que valorar primero la personalidad de cada persona, y sus circunstancias. Por ello no podemos hablar con generalidades pero sí que me gustaría daros unas recomendaciones o al menos, mi punto de vista sobre algunas cuestiones que tenemos que tener en cuenta para no vernos en esta situación, o al menos reducir al máximo esa sensación de soledad.

 

Muchas personas tienen una necesidad de afecto de forma constante, incluso miedo a vivir sin pareja, y no saben desenvolverse por sí mismas, lo que les aboca a vivir bajo la cobertura que les brinda la otra persona, su pareja. Este tipo de características se dan en personas con una gran dependencia emocional. Una persona con una gran dependencia emocional prioriza su vida en pareja por encima de cualquier otra cosa, hasta llegar al extremo de anularse como persona y que dependa completamente de la otra persona para todo. Este tipo de relaciones no son equilibradas y hacen que las personas con dependencia y por tanto muy baja autoestima, cedan constantemente, perdonen, y posicionen a la otra persona muy por encima de sí, compensándoles todo con tal de estar con esa persona.

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¿Quién tiene la razón? No existen verdades absolutas

Hoy me gustaría hablaros de un tema que a priori puede parecer algo sin importancia, pero que sin embargo es la clave de muchos de los problemas de pareja, y en general, de las relaciones sociales, políticas, y de, por qué no decirlo, de la estabilidad y evolución de nuestro mundo, de nuestro planeta.

¿Qué es la verdad?

La definición de “verdad” que hace la Real Academia de la Lengua tiene 7 acepciones, de las cuales, las tres primeras son:

1. f. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.

2. f. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa.

3. f. Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna.

Son tres definiciones excepcionales y reveladoras de lo que es la verdad. Porque en muchos casos, nos apropiamos del concepto de verdad, como si se tratase del concepto de verdad absoluta o realidad, cuando en materia psicológica, es muy difícil determinar que algo es una verdad absoluta. Me quiero ceñir al campo de la psicología, pero hasta la ciencia cuestiona las verdades absolutas, así que fijaos…

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Deseo sexual hipoactivo en la mujer (DSH). La falta persistente de interés en mantener relaciones sexuales

Hoy me gustaría hablaros del DSH (deseo sexual hipoactivo), es un término que normalmente no utilizamos, pero que hoy me gustaría recalcar, ya que se trata de un trastorno y hay que tratarlo como tal, incidiendo en la importancia que tiene aplicar un tratamiento correcto.

 

¿Qué es?

Básicamente el deseo sexual hipoactivo (DSH) es la falta constante de interés en mantener relaciones sexuales y afecta mayoritariamente a las mujeres, siendo una de las disfunciones sexuales más frecuentes en nuestra sociedad.

Según algunos estudios recientes en DSH, el tratamiento médico y farmacológico junto con el psicológico a través de Terapia de pareja pueden llegar a conseguir una eficacia en el tratamiento del DSH de más de un 76%. Sin embargo, el tratamiento farmacológico exclusivo no alcanza una tasa de éxito tan elevada como cuando se combina con Terapia de pareja, por ello es tan importante hacer un buen diagnóstico tanto médico como psicológico para poder seguir un tratamiento adecuado a las circunstancias de cada paciente.

Como profesional de la psicología os puedo comentar que en muchos casos el DSH se puede confundir con otros trastornos como discrepancia sexual, trastorno de excitabilidad y aversión sexual, que necesitan otro tipo de tratamiento tanto médico como psicológico, por lo tanto, un buen diagnóstico es la clave para poder superar este trastorno.

Por otro lado, a nivel social, se ha tratado el trastorno de DSH como algo un tanto natural en la mujer, algo que genera prejuicios y hace mucho daño a las mujeres que lo sufren. Por lo tanto, tenemos que evitar pensar que se trata de algo común o muy extendido y que es normal, y que por ello, no debemos darle importancia. Esto no es cierto, hay que darle la importancia que se merece y hay que llamarlo por su nombre y tratarlo de la mejor manera posible.

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Cómo detectar una relación de pareja tóxica

Hoy me gustaría daros mi opinión clínica acerca de cómo detectar una relación de pareja tóxica. Os quiero dar esta opinión desde mi punto de vista, basada en mi experiencia como psicóloga y en el trabajo que hacemos en el Centro de Psicología Clínica Sara Navarrete.

Como psicóloga, os puedo dar a conocer algunos comportamientos que veo que se repiten y que no estando basados en estudios científicos, sí que ayudan a tener una visión más clara de este asunto.

 

¿Cuándo estamos ante una relación de pareja funcional, o cuándo estamos ante una relación de paraje tóxica?

Hay varios tipos de relaciones tóxicas. Normalmente se entiende por relación tóxica aquella en la que los dos miembros de la pareja se hacen daño mutuamente. Una relación que está llena de altibajos y en la que ambas personas son muy explosivas.

Sin embargo, existen más tipos de relaciones tóxicas, que no tienen porqué tener esta actividad frenética, sino todo lo contrario. Son parejas en las que ambos miembros son fuertemente introvertidos y se anula por completo la relación entre ellos, por supuesto también haciéndose daño uno al otro.

Lo que podríamos considerar una relación de pareja funcional y saludable, estaría más cercano a la idea de personas complementarias, o sea, que sus comportamientos se desarrollan en su justa medida uno hacia el otro. Esto, visto desde fuera es muy sencillo, pero cuando estamos inmersos en una relación es muy difícil verse a uno mismo en uno u otro papel.

Entonces, ¿cómo podemos saber si estamos ante una relación tóxica? A priori, nos va a parecer una tarea muy difícil porque se mezclan muchos aspectos de nuestra vida. Pero lo más importante es que ante todo, si nos planteamos nuestra relación de pareja, es porque algo no marcha bien, y entonces tendremos que intentar identificar algunos de los aspectos que fallan en nuestra relación.

Normalmente cuando uno o ambos miembros de la pareja no se sienten bien consigo mismos y con el otro, cuando uno de los miembros poco a poco se va anulando como persona por miedo a lo que pueda pensar la otra persona, o porque piensa que la otra persona no va a aceptar su forma de hacer o pensar, entonces tenemos que plantearnos la relación. Ante todo, en una relación hay que ser libre y ser uno mismo, siempre que por supuesto tengamos un respeto hacia la otra persona.

Sin embargo, en muchas relaciones las reglas las ponen ellos, y lo que en una relación supondría una falta de respeto, para otra relación no supone nada. Lo que quiero decir con esto es que las relaciones de pareja deben ser equilibradas, consensuadas, donde ambos puedan ser uno mismo y en las que no haya mentiras por miedo.

Una relación funcional y saludable se caracteriza por que cada miembro de la pareja piensa y hace el bien para su pareja, mira por su felicidad y por su bienestar, y no sólo por el bien propio.

También se define por la idea del desarrollo y crecimiento personal, de la motivación, viendo la relación como una manera de dar estabilidad, positividad y apoyo entre sus miembros. Tener proyectos en común, en definitiva, sentirse bien, sentirse querido y tener una persona con la que compartir la vida y a la que querer y ser querida.

 

¿Tienes dudas de que puedas estar teniendo una relación tóxica? ¿Se puede cambiar? ¿se puede mejorar y revertir una relación tóxica?

Mi opinión como profesional y después de mi experiencia, es que a veces sí que se podrá, y otra veces, no se podrá, todo va a depender de varios factores, que os enumero a continuación:

-En primer lugar y lo más importante es que por parte de los dos miembros de la pareja, haya una predisposición al cambio. Que se haya llegado a un punto de no retorno en el cual plantearse la relación y en el caso de querer continuar con la relación, haya un compromiso firme por trabajar y hacer el esfuerzo por sacarla adelante.

-En el caso de parejas en las que los dos miembros son muy explosivos, pero al mismo tiempo conscientes de la situación, se puede trabajar y mejorar para controlar esas situaciones expuestas para rebajar la tensión y no llegar a cotas de estrés y tensión elevadas.

-Por otro lado, en el caso de parejas de perfil bajo, también igualmente se puede trabajar una mayor expresividad hacia la otra persona. Pero siempre va a depender de cada persona y cada pareja.

-Lo que es muy importante es buscar un buen profesional que os trate. Me gusta poneros el ejemplo del cirujano/a, que al igual que uno mismo no se puede operar, tampoco se puede tratar problemáticas graves, y menos en cuestión de pareja, que no sois sólo uno sino dos, con dos puntos de vista distintos y con caracteres distintos. Es fundamental por ello, acudir a un buen profesional que desde una visión externa y experta, nos dé las claves necesarias para revertir la situación.

Mira este vídeo dónde explico varios tipos de relaciones tóxicas y cómo trabajamos la terapia de pareja:

 

 

Cualquier pregunta que te surja, no dudes en consultarme.

Un saludo,

Sara Navarrete

Psicóloga

 

Otros artículos que pueden interesarte:

Gente Tóxica: http://www.snpsicologovalencia.es/blog/pareja/109-gente-toxica.html 

 

Algunas fuentes consultadas:

https://www.lavanguardia.com/vivo/20180505/443204470336/claves-dejar-relacion-toxica.html 

https://lamenteesmaravillosa.com/tipos-de-relaciones-toxicas/ 

 

Foto cortesía de rawpixel.com:

https://www.freepik.es/ 

San Valentín: 7 de cada 10 terapias de pareja triunfan. Pero no cómo piensas

El 34% de los españoles ha tenido algún problema sexual, pero solo el 15% ha consultado a un profesional

 

Con la llegada de San Valentín, son muchas las parejas que deciden ponerle algo de chispa a su vida sexual. Tal es así que los juguetes eróticos se encuentran entre los regalos más frecuentes de este díajunto con las flores y los libros. Y es que gozar de una buena vida sexual es clave para la salud de cualquier relación amorosa.

Por desgracia, en muchas ocasiones los problemas en la cama encuentran su origen en otros problemas más profundos; celos, suspicacias, faltas de respeto e incluso en cómo han evolucionado los individuos a lo largo de la relación. Un punto en el que la terapia de pareja resulta de gran ayuda. De hecho y según los datos del comparador de seguros de salud Acierto.com, hasta 7 de cada 10 son efectivas.

Eficaces, pero ¿cómo?

Hay que comentar también que la mayoría de pacientes suele esperar entre cinco y seis años antes de acudir a terapia, cuando las relaciones ya están más desgastadas. Además los miembros de la pareja no siempre tienen el mismo objetivo. El perfil habitual es el de una pareja que se quiere pero que lleva años acumulando frustración y decepciones. Pero hay que aprender a aceptar las discrepancias con el otro.

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Disfunción sexual masculina

Hoy en día las disfunciones sexuales son un problema del que poco se habla, ni con amigos ni con la pareja; y en muchas ocasiones ni con uno mismo. Muchas veces esto puede ocurrir por vergüenza y el llevarlo por dentro hace que a nivel psicológico se sufra; por lo que sería recomendable pedir ayuda profesional.
Concretamente, en los hombres, manifestar disfunciones sexuales y no funcionar en la cama les puede hacer sentirse inútiles y/o “poco hombres”; ya que un gran porcentaje de la autoestima depende en muchas ocasiones del placer que puedan dar a su pareja.
Entre todas las disfunciones sexuales masculinas la que mayor prevalencia tiene en la población española es la disfunción eréctil. Si sufres de ella, no te preocupes, es un problema más común de lo que parece y tiene solución.


¿Cuál es la causa de este problema?


En la mayoría de los casos el origen de una disfunción eréctil se debe a una mala experiencia. Esta primera impotencia puede ser debida por múltiples causas, desde haberlo intentado en un momento de cansancio o ansiedad hasta haberse dado en un momento de ebriedad.
Algo que hay que entender es que no somos máquinas, al igual que nuestro cuerpo, que tiene fluctuaciones y no tiene un “click” de encendido y apagado. La sexualidad es algo muy amplio y no debiera de ser un tema tabú.
Al no tener esta visión, a partir de la mala experiencia se puede crear un estado ansioso que afecta directamente a la autoestima y genera dificultades para volver a disfrutar plenamente del sexo.

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