¿Quién tiene la razón? No existen verdades absolutas

Hoy me gustaría hablaros de un tema que a priori puede parecer algo sin importancia, pero que sin embargo es la clave de muchos de los problemas de pareja, y en general, de las relaciones sociales, políticas, y de, por qué no decirlo, de la estabilidad y evolución de nuestro mundo, de nuestro planeta.

¿Qué es la verdad?

La definición de “verdad” que hace la Real Academia de la Lengua tiene 7 acepciones, de las cuales, las tres primeras son:

1. f. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.

2. f. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa.

3. f. Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna.

Son tres definiciones excepcionales y reveladoras de lo que es la verdad. Porque en muchos casos, nos apropiamos del concepto de verdad, como si se tratase del concepto de verdad absoluta o realidad, cuando en materia psicológica, es muy difícil determinar que algo es una verdad absoluta. Me quiero ceñir al campo de la psicología, pero hasta la ciencia cuestiona las verdades absolutas, así que fijaos…

Entonces ¿qué es la verdad? Según las definiciones de la RAE, el concepto de verdad pasa siempre por el filtro de nuestra mirada, nuestros sentimientos, sensaciones o pensamientos, por lo tanto, hay tantas verdades como personas somos. Por tanto, en cuanto nos enfrentamos a una situación en la que ocurren acontecimientos, o tenemos una conversación, aunque intentemos ser lo más objetivos posibles, todo pasa por nuestro filtro y nuestra percepción del acontecimiento varía.

A mi consulta acuden pacientes que muchas veces tienen ideas categóricas de cómo son las cosas, de cómo han de ser las relaciones, de todas las cuestiones de la vida. Asumen su verdad como la verdad, y no empatizan con los sentimientos, pensamientos, sensaciones, de las demás personas. incluso ocurre muchas veces que algunas personas son esclavas de sus propias palabras, como por ejemplo ocurre en política, muchos pretenden imponer sus ideas, convencer, cuando en realidad no asumen que la política se hace entre todos, porque no existe una verdad absoluta.

En las relaciones de pareja, y en particular, cuando aparecen crisis y atiendo sesiones de terapia de pareja, una de las cuestiones que más se trabajan es la empatía con la otra persona. Entender a la otra persona, entender que no está mintiendo, sino que tiene una percepción distinta a la de uno mismo de una misma situación. Cada miembro de la pareja puede contar la misma situación de forma muy diferente porque cada uno lo asimila según su educación, su pasado, su infancia, sus ideales, sus expectativas, en definitiva, porque somos diferentes. Por ello, es muy importante entender este concepto y abrirnos al mundo de los demás, no sólo para ser más felices, sino también nos brinda una oportunidad de aprender de los demás, y por tanto, de ser mejores personas.

Diferencia entre verdad y realidad

A nuestra consulta acuden parejas que llevan arrastrando varias crisis y que viendo que no son capaces de superarlas por sí mismos, deciden acudir al centro. En muchos casos, no consiguen ponerse de acuerdo en cuestiones importantes, se reprochan asuntos continuamente, ven las cosas desde puntos de vista muy distintos, e incluso cada miembro de la pareja explica la situación de manera distinta al otro.

Es uno de los problemas más frecuentes que ocurren cuando trabajamos la terapia de pareja. Confundimos la verdad (que como ya hemos dicho, es la verdad de cada uno), con la realidad. La realidad, la existencia real de algo, es un hecho objetivo que sin embargo siempre nos va a costar asumir porque cada uno de nosotros no experimentamos lo mismo.

Cada persona tendrá su propia visión de lo que ha sucedido. Habrá cuestiones que coincidan entre las dos versiones y otras que categóricamente no. Así que ningún miembro de la pareja tendrá más razón o menos que el otro, cuando nos relatan un suceso. Sí que es cierto, que juntando varias versiones de una misma situación, podemos llegar a tener una idea más aproximada de lo ocurrido, y siempre desde un punto de vista externo. Aquí, la función del psicólogo es muy importante porque es una aproximación exterior, y es una persona neutral con la que cada uno de los miembros de la pareja puede sentirse cómodo para hablar y transmitir sus miedos, frustraciones, deseos, etc.

El psicólogo ¡tampoco tiene la verdad absoluta! pero puede determinar las causas de las crisis de pareja, confeccionar una terapia y unas pautas, y enseñar a trabajar la empatía, la comprensión, la comunicación, y en definitiva, la mejora de la relación. ¡Eso sí que lo puede hacer!

Sara Navarrete

Psicóloga

 

Algunas fuentes consultadas:

Tesis doctoral “EL ASUNTO DE LA VERDAD EN LA PSICOLOGÍA CONTEMPORÁNEA”de Horacio Manrique Tisnés. Poiésis Revista Electrónica de Psicología Social FUNLAM, Diciembre 2009.

Recurso consultado en Julio 2019: http://tesis.udea.edu.co/bitstream/10495/5503/1/ManriqueHoracio_2009_AsuntoVerdadPsicolog%C3%ADa.pdf