¿Te aíslas y no soportas a nadie? ¿Por qué?

Nos ha dejado Eduardo Punset, un fantástico divulgador científico que ha sabido despertar en muchas personas la curiosidad por la ciencia y por la mente. Su hija Elsa Punset ha sabido continuar su legado y desde el campo de la filosofía, nos enseña día a día a ser mejores personas. En el caso de hoy, os quiero hablar del aislamiento, y para ello, como pequeño homenaje hacia la familia Punset, me gustaría daros a conocer algunas de las reflexiones que Elsa Punset hace sobre la importancia de la socialización.

Me apetece hablaros sobre este tema porque algunos pacientes que acuden a nuestra clínica sufren aislamiento de una u otra manera, y aunque a priori, ellos consideren que hay otras cuestiones más importantes que deban abordar primero, en muchos casos, supone el origen de todo lo demás, cobrando mucha más importancia de la que creemos.

 

Con la edad, algunas personas son más propensas a volverse hurañas y a no soportar cosas de los otros, cosas a las que antes no daban importancia. En muchas ocasiones, las personas tienden a aislarse cuando piensan que no les compensa relacionarse con otras personas. Estos pensamientos pueden surgir a raíz de malas experiencias que han sufrido en su pasado, creando patrones de comportamiento que piensan que van a repetirse en otras personas. Ante decepciones de amistades o familiares, ocurre, bajo mi punto de vista, que muchas personas se sientes desilusionadas, y piensan aquello de "mejor sólo que mal acompañado". Sin embargo, somos sociales por naturaleza y por cultura, con lo cual, cuanto más aislados estemos, en principio, más infelices seremos.

 

¿Has llegado a un punto en el que no soportas a nadie?

Quizás el problema no sean los demás, y el problema seas tú mismo. En ocasiones, veo que ocurre que cuando uno mismo no está contento consigo mismo y con lo que hace, achaca su malestar a los demás, y cree que los demás son culpables de su infelicidad o su desgracia. Por ello, es muy importante sentirse realizado, hacer las cosas que uno quiere, siempre dentro de sus posibilidades, ya que hay cosas que no podemos cambiar, pero dentro de nuestras circunstancias siempre podemos tomar decisiones, esforzarnos por llevar adelante proyectos, o convertirnos en la persona que queremos ser. No me refiero a grandes retos, sino a pequeños retos diarios que son los que ocupan la mayor parte de nuestro tiempo en nuestra mente.

 

¿No te pasa que cuando has estado con tus amigos o compartiendo momentos bonitos con tu familia, llegas a casa y al mirarte al espejo te ves más alegre, más guap@?

Eso lo hace simple y llanamente, el compartir con los demás, el contacto físico, las risas, el disfrutar con los demás, de manera presencial, quedar, verse, hablar, escucharse, sentirse conectados con los otros de manera real, etc.

A este respecto Elsa Punset, comenta en relación a las redes sociales:

“No necesitamos tener cientos de amigos o conexiones como nos prometen las redes; los humanos lo que necesitamos son pocas relaciones pero de calidad. Sentir que hay personas en el mundo que se preocupan de verdad por ti y que te conocen bien. Y es en esto, en sentir que las personas al otro lado te conocen de verdad, en lo que más nos fallan las redes sociales. Cada vez más gente está frustrada pese a tener muchos amigos en Facebook o Twitter porque sabe que en el fondo esos miles de likes significan poco. La gente necesita sentirse valorada”.

También comenta: “Ahora nos miramos en personajes inalcanzables, productos del marketing a los que no nos parecemos en nada. Recibimos imágenes distorsionadas y edulcoradas de vidas inalcanzables que pueden llegar a frustrar mucho. Este es el miedo a la insignificancia, una de las epidemias modernas”.

Y continúa: “La idea de uno mismo que se proyecta en las redes es muy poco auténtica y, en el fondo, uno lo sabe. Así que sabes que los likes no te los están dando a ti, sino a la proyección que vuelcas en las redes”.

Por ello considero que son tan importantes las relaciones sociales y muy en concreto en persona, en presencia, no perdamos la alegría de la vida, que es compartir de manera sincera con los demás, no lo podemos evitar, es una cuestión de supervivencia y de evolución desde los orígenes del Homo Sapiens.

 

Positivismo ante todo

Si nos fijamos sólo en la negativo, es porque nuestra manera de pensar es negativa. El problema es nuestro, no de los demás, por eso, os recomiendo siempre que hay que ser positivos, porque ante la misma situación podemos enfrentarnos de una manera u otra, la situación es la misma, pero nuestro pensamiento es el que nos va a ayudar a salir adelante.

Ver lo bueno de las personas, aprender de lo bueno de los demás, esforzarse por ser mejor persona, compartir, crear situaciones que verdaderamente nos hacen felices, salir del estado de confort de nuestra casa, de nuestro sofá, e intentar cada uno, en su justa medida, que nuestras relaciones sociales sean sanas, sinceras, sin envidias, sin prejuicios, sin juicios, mostrando a los demás lo mejor de uno mismo, y creando así momentos de verdad.

¡Espero haberte ayudado!, muchas gracias.

Sara Navarrete

Psicóloga

 

Algunas fuentes consultadas:

https://www.elindependiente.com/vida-sana/2018/02/17/facebook-no-tiene-la-culpa-de-la-soledad/ 

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/06/140516_vert_fut_salud_aislamiento_efecto_mente_gtg