Controlar la impulsividad en las comidas de Navidad

Bueno, la Navidad ya está aquí, después de varias semanas anunciándose, ahora sí que sí, ya la tenemos a la vuelta de la esquina. Lo vivamos de forma religiosa o no, o más intensamente o menos, lo que normalmente no falla es la exaltación de la comida. En el fondo no se trata de comer más, sino que la idea fundamental es la de sentarse a la mesa a compartir con los demás lo que tenemos.

Si bien es cierto que la idea inicial de la Navidad, cada uno la interpreta a su manera, y nuestra sociedad puede hacer más hincapié en algunos aspectos por encima de otros.

En el caso de la comida, tenemos que tener en cuenta que es uno de los rasgos más significativos de nuestra cultura española, por lo que siempre está muy presente en nuestras vidas, y más en especial en momentos importantes y en celebraciones y reuniones.

Carlos Arguiñano acaba de sacar un nuevo libro de recetas, de las de toda la vida, y el otro día escuché una entrevista en la que comentaba que para ser feliz hay que comer sano, equilibrado, y variado “poco de mucho y mucho de nada”. Es algo que escuchamos continuamente, pero en realidad va más allá porque no se trata de comer por comer equilibrado, sano y variado, sino que se trata de que comiendo de esta manera, vamos a estar sanos, fuertes, y mental y físicamente equilibrados. La comida influye notablemente en nuestra mente, por ello, el equilibrio, también hay que aplicarlo al hecho de comer, porque nos va a repercutir en el resto de aspectos de nuestra vida.

Uno de los aspectos que más desestabilizadores en referencia a la comida, es el exceso. El exceso en la comida, puede desencadenar problemas físicos y psicológicos, como depresión, trastornos de alimentación, falta de autoestima, y todo va afectando a un lado y a otro hasta que perdemos el equilibrio. El equilibrio tenemos que aplicarlo a todas las facetas de nuestra vida para ser más felices.

Por eso, cuando llegan estas fechas y nos dejamos llevar por el exceso de alimentación, por el todo vale en estas fechas, al final podemos caer en una espiral de la cual nos es difícil salir porque cursa con sentimientos de culpabilidad, conlleva sobrepeso con el que tendremos que lidiar durante varios meses y nos puede afectar a nuestra estabilidad física y emocional, problemas de autoestima y depresión por no vernos bien físicamente, problemas de impulsividad que quizás nos afecten en otras facetas de nuestra vida, etc.

Muchas veces veo en mis pacientes que tienen ansiedad y que al no poder controlarla y remitirla, lo exteriorizan a través del hecho de comer de forma compulsiva. También ocurre que esta ansiedad se intenta reprimir durante largos períodos, haciendo un fuerte ejercicio de contención hasta que en momentos como la Navidad, se deja vía libre, y se expresa de forma compulsiva a través de la comida, creándose efectos revote de forma cíclica. Si crees que tienes ansiedad y que no eres capaz de controlarla, lo mejor es siempre acudir a un profesional de la psicología, porque a veces, los problemas tienen un trasfondo y no somos capaces de llegar a él.

Para personas que sufren impulsividad a la hora de comer, las Navidades son un período de tentaciones y dificultades a superar, pero si intentamos enfrentarnos a la Navidad desde el punto de vista del bienestar, vamos a disfrutar más. Me gustaría daros varios consejos para controlar los excesos durante estas Navidades:

 

-Comida tradicional pero sana

Si te encargas de preparar algunas de las comidas de Navidad, hay que intentar preparar platos sanos y equilibrados.

 

-No cocinar como si viniera un regimiento

Hay que preparar cantidades acordes a las personas que van a asistir, no preparar grandes cantidades de más.

 

-Ser consecuente

Si te hinchas a comer, después te vas a encontrar mal, quizás no tengas ganas de hacer otras cosas que harías si te encontrases bien.

 

-Pensar que hay más vida a parte de las comidas

Un reunión familiar es para verse, hablar, compartir, por supuesto comer, pero no priorizar la comida por encima del resto.

 

-Comer es un placer

Eso nadie lo niega, el hecho de comer en sí es un placer, no hace falta comer en exceso para disfrutar de ese placer. Al contrario, al comer en exceso, podemos dejar de disfrutar porque nos vamos a encontrar mal, nos va a doler la tripa, a veces la cabeza también y vamos a perder energía.

 

-El exceso tiene consecuencias

Tanto físicas como psicológicas que nos pueden repercutir a corto, medio y largo plazo.

 

Espero haberos ayudado y me gustaría que todos pudiéramos disfrutar de unas bonitas fiestas en familia, alrededor de una mesa, y compartir buenos momentos.

¡Felices navidades y feliz año nuevo! 

Sara Navarrete

Psicóloga