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Fagofobia: Miedo a tragar. Pautas para una vida sin miedo
La fagofobia se define como la fobia o el miedo irracional a tragar o a atragantarse. Se trata de un trastorno por ansiedad, en el que los que lo padecen, evitan tomar alimentos sólidos, y ponen en riesgo su vida. Hay casos muy graves que he tratado, en los que no son capaces de deglutir absolutamente nada, poniendo en riesgo su propia vida.
Desde mi blog y desde mi canal de Youtube, aporto artículos y vídeos divulgativos para ayudar a todas aquellas personas que puedan necesitar la ayuda psicológica en un momento dado. Si estás diagnosticado/a de Fagofobia, además de los consejos que yo pueda darte, tienes que considerar los consejos de un médico, un psiquiatra y un psicólogo que te atiendan desde varios planos distintos para poder determinar el origen de la patología e instaurar un tratamiento tanto terapéutico como farmacológico si fuera necesario. Es importante que te pongas en tratamiento, y quiero que sepas que yo desde nuestra clínica trabajo con este tipo de trastornos y que te puedes poner en contacto conmigo.
La fagofobia es un trastorno por ansiedad, pero también se ha visto que la fagofobia cursa con trastornos obsesivo compulsivos, que se manifiestan con pensamientos del tipo: me voy a atragantar, si como me atragantaré, y en definitiva con el miedo a no poder controlar la parte automática o mecánica del cuerpo que consiste en la deglución, y en última instancia, tiene que ver con el miedo a la muerte. En este caso, hay que intentar recuperar la confianza en el propio cuerpo. También se relaciona mucho con el estrés postraumático a partir de un hecho traumático, ya sea porque la persona en sí ha vivido un atragantamiento o porque lo ha visto en otra persona.
¿Sientes Amor o tienes Dependencia emocional?
Mira estos síntomas ¿Te reconoces? ¿Reconoces en ellos a tu pareja?
-Tener contacto constante con tu pareja, ya sea por teléfono, whatsapp o en persona a lo largo de todo el día.
-Ansiedad y desesperación si la otra persona no responde a las llamadas o a los mensajes.
-Idealización y defensa constante de su pareja.
-Priorizar la voluntad de la otra persona siempre por encima de la un@ mism@.
-Estar más pendiente de las necesidades de la otra persona que de las de un@ mism@.
-Pensar constantemente en su relación durante todo el día.
-Necesidad de tener constantes manifestaciones de afecto, como cogerse de la mano, estar abrazados, darse besos, decirse palabras cariñosas, etc.
-Priorizar estar con la pareja siempre por delante de estar con amigos y amigas o familia.
-Angustia y ansiedad ante la idea de quedarse sin pareja.
-Pánico vital ante la posibilidad de perder a su pareja.
¿Te has reconocido en alguno de ellos? o ¿Has reconocido a tu pareja o a algún amigo o familiar?
Es muy probable que reflexionando un poco, veas a alguien de tu entorno reflejado en estos síntomas, ya que la dependencia emocional es más frecuente de lo que a priori podemos pensar.
En muchas ocasiones, los pacientes que acuden a nuestra clínica con un cierto grado de infelicidad o falta de realización personal, piensan que el origen de sus problemas está en otras cuestiones que no tienen nada que ver con la dependencia emocional. Sin embargo, después de una valoración por parte de los profesionales de nuestra clínica, en numerosas ocasiones, el origen reside en la falta de autoestima, que deriva en una dependencia emocional hacia otra persona, pudiendo ser la pareja, o una persona del círculo de amistades o una persona de la familia como la madre.
En la sociedad en la que vivimos, somos presa de la inmediatez y nos exponemos a la pérdida de nuestra capacidad de esfuerzo para conseguir las cosas, parece que la dependencia emocional puede tender a proliferar bajo estas circunstancias si no le ponemos freno.
La inmediatez, el quererlo todo y quererlo ya, no es el mejor escenario para desarrollar las relaciones interpersonales, ya sea de pareja, de amigos, o de familia.
La dependencia emocional afecta tanto a hombres como a mujeres, y en numerosos casos, la felicidad de estas personas pasa por sentirse seguros en pareja, tienen una necesidad afectiva muy elevada que parece que nunca queda satisfecha y siempre quieren más de la otra persona. En contrapartida, sienten un miedo indescriptible hacia la pérdida de su pareja, por lo que su estado emocional es como un montaña rusa, con mucha intensidad y sentimientos enfrentados de euforia y angustia que pueden alternarse a lo largo de un mismo día.
¿Por qué estoy solo/a?
Hoy quiero hablaros de un tema que cada vez tratamos más en nuestra consulta, es el tema de soledad y las circunstancias que lo rodean. A mi consulta acuden personas que se sienten solas, que cuestionan su soledad y no saben vivir sin pareja, también no saben porqué no les duran las parejas, y en definitiva, no se encuentran bien estando solos. También cuestionan porqué no tienen amigos, o la familia no se interesa por ellos.
Tenemos que tener en cuenta que como os digo, la soledad tiene unas circunstancias que la rodean, y hay que valorar primero la personalidad de cada persona, y sus circunstancias. Por ello no podemos hablar con generalidades pero sí que me gustaría daros unas recomendaciones o al menos, mi punto de vista sobre algunas cuestiones que tenemos que tener en cuenta para no vernos en esta situación, o al menos reducir al máximo esa sensación de soledad.
Muchas personas tienen una necesidad de afecto de forma constante, incluso miedo a vivir sin pareja, y no saben desenvolverse por sí mismas, lo que les aboca a vivir bajo la cobertura que les brinda la otra persona, su pareja. Este tipo de características se dan en personas con una gran dependencia emocional. Una persona con una gran dependencia emocional prioriza su vida en pareja por encima de cualquier otra cosa, hasta llegar al extremo de anularse como persona y que dependa completamente de la otra persona para todo. Este tipo de relaciones no son equilibradas y hacen que las personas con dependencia y por tanto muy baja autoestima, cedan constantemente, perdonen, y posicionen a la otra persona muy por encima de sí, compensándoles todo con tal de estar con esa persona.



