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Controlar la impulsividad en las comidas de Navidad
Bueno, la Navidad ya está aquí, después de varias semanas anunciándose, ahora sí que sí, ya la tenemos a la vuelta de la esquina. Lo vivamos de forma religiosa o no, o más intensamente o menos, lo que normalmente no falla es la exaltación de la comida. En el fondo no se trata de comer más, sino que la idea fundamental es la de sentarse a la mesa a compartir con los demás lo que tenemos.
Si bien es cierto que la idea inicial de la Navidad, cada uno la interpreta a su manera, y nuestra sociedad puede hacer más hincapié en algunos aspectos por encima de otros.
En el caso de la comida, tenemos que tener en cuenta que es uno de los rasgos más significativos de nuestra cultura española, por lo que siempre está muy presente en nuestras vidas, y más en especial en momentos importantes y en celebraciones y reuniones.
Carlos Arguiñano acaba de sacar un nuevo libro de recetas, de las de toda la vida, y el otro día escuché una entrevista en la que comentaba que para ser feliz hay que comer sano, equilibrado, y variado “poco de mucho y mucho de nada”. Es algo que escuchamos continuamente, pero en realidad va más allá porque no se trata de comer por comer equilibrado, sano y variado, sino que se trata de que comiendo de esta manera, vamos a estar sanos, fuertes, y mental y físicamente equilibrados. La comida influye notablemente en nuestra mente, por ello, el equilibrio, también hay que aplicarlo al hecho de comer, porque nos va a repercutir en el resto de aspectos de nuestra vida.
Uno de los aspectos que más desestabilizadores en referencia a la comida, es el exceso. El exceso en la comida, puede desencadenar problemas físicos y psicológicos, como depresión, trastornos de alimentación, falta de autoestima, y todo va afectando a un lado y a otro hasta que perdemos el equilibrio. El equilibrio tenemos que aplicarlo a todas las facetas de nuestra vida para ser más felices.
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Fagofobia: Miedo a tragar. Pautas para una vida sin miedo
La fagofobia se define como la fobia o el miedo irracional a tragar o a atragantarse. Se trata de un trastorno por ansiedad, en el que los que lo padecen, evitan tomar alimentos sólidos, y ponen en riesgo su vida. Hay casos muy graves que he tratado, en los que no son capaces de deglutir absolutamente nada, poniendo en riesgo su propia vida.
Desde mi blog y desde mi canal de Youtube, aporto artículos y vídeos divulgativos para ayudar a todas aquellas personas que puedan necesitar la ayuda psicológica en un momento dado. Si estás diagnosticado/a de Fagofobia, además de los consejos que yo pueda darte, tienes que considerar los consejos de un médico, un psiquiatra y un psicólogo que te atiendan desde varios planos distintos para poder determinar el origen de la patología e instaurar un tratamiento tanto terapéutico como farmacológico si fuera necesario. Es importante que te pongas en tratamiento, y quiero que sepas que yo desde nuestra clínica trabajo con este tipo de trastornos y que te puedes poner en contacto conmigo.
La fagofobia es un trastorno por ansiedad, pero también se ha visto que la fagofobia cursa con trastornos obsesivo compulsivos, que se manifiestan con pensamientos del tipo: me voy a atragantar, si como me atragantaré, y en definitiva con el miedo a no poder controlar la parte automática o mecánica del cuerpo que consiste en la deglución, y en última instancia, tiene que ver con el miedo a la muerte. En este caso, hay que intentar recuperar la confianza en el propio cuerpo. También se relaciona mucho con el estrés postraumático a partir de un hecho traumático, ya sea porque la persona en sí ha vivido un atragantamiento o porque lo ha visto en otra persona.


