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Ser demasiado cabezota

Ser demasiado cabezota

¿Qué es ser cabezota?

Hoy os quiero hablar de cómo mejorar a nivel personal. En concreto, una actitud que es muy frecuente en nuestra cultura española, y es la cabezonería. El hecho de querer tener siempre la razón o querer que las personas hagan las cosas como nosotros queremos, encierra tras de sí el problema del orgullo. En realidad, es una cuestión de orgullo y también de falta de inmadurez, lo que nos empuja a ser cabezotas. Lo más normal es que alguno de tus padres, o tu pareja, tu hermana, o tú mism@ sea muy cabezota, y a veces esto genere pequeños conflictos, incluso grandes conflictos en las relaciones personales.

Cuando entra el orgullo

Ser demasiado orgulloso, puede convertirse en un gran problema para relacionarnos con nuestros familiares, amigos, etc., y a veces, es el origen del aislamiento, de dificultades en la socialización, de problemas de convivencia, de falta de autoestima, y un largo etcétera.

Así que hay que estar muy pendientes si vemos que una persona de nuestro entorno tiene actitudes demasiados orgullosas que puedan derivar en falta de respeto hacia sus seres queridos más cercanos.

No hay que llevar el conflicto a lo personal. Muchas veces, hay personas que se ofenden a nivel personal si alguien les lleva la contraria. A veces, esto ocurre porque no están acostumbrados a que les lleven la contraria, y están acostumbrados a que todo el mundo haga lo que ellos dicen. A veces esto ocurre en la educación de hijos únicos, que sin quererlo los padres, les conceden todos sus caprichos, y puede desembocar en que esa persona sea una pequeña tirana, y también algo inmadura con respecto a las relaciones con los demás. Hay que hacerles entender que el hecho de no estar de acuerdo con ellos en algo, no significa que estén equivocados, porque esto afecta directamente a su autoestima.

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Consejos para sobrevivir a una relación a distancia

Consejos para sobrevivir a una relación a distancia

Estamos en la vuelta de las vacaciones, de un verano, que seguro que hemos aprovechado a tope en la medida de lo posible, según el trabajo y las obligaciones nos hayan permitido.

El verano es una época en la que nos sentimos más relajados de lo normal, más predispuestos a nuevas experiencias, es un período muy propicio para las relaciones sentimentales, ya sean esporádicas o aquellas que supongan el comienzo de una pareja nueva. Es cierto que muchas de ellas, se quedan en “amor de verano” porque se dan en circunstancias muy concretas que son difíciles de repetir a lo largo del año, y que impiden que las relaciones proliferen más allá de la época estival.

Durante el verano, muchas personas viajan a conocer otros lugares, y por consiguiente otras personas. Algunos viajan realmente lejos, y otros lo hacen a nivel nacional, hacia las zonas turísticas, destinos de playa, etc. Cuando pasadas las vacaciones, volvemos a nuestro lugar de origen, es cuando tendremos que reflexionar y valorar el peso de la relación.

También se dan otras circunstancias por las cuales las parejas se ven abocadas a una relación a distancia, y esto ocurre fundamentalmente por una cuestión económica y profesional. Actualmente en nuestro país, tenemos una situación económica y laboral delicada con pocas oportunidades de trabajo dependiendo del sector, lo que hace que muchas parejas estén separadas porque uno trabaja aquí y el otro trabaja allá, siendo difícil cambiar de ciudad manteniendo el mismo tipo de trabajo. Esto hace que muchas parejas lleven separadas muchos años, sin tener muchas posibilidades de cambio, a no ser que se planteen un cambio en su situación laboral.

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Gente tóxica

Gente tóxica

Últimamente vengo escuchando este término que se utiliza con mayor asiduidad en los medios de comunicación y en las conversaciones de nuestras casas y reuniones. Parece que se ha puesto de moda, utilizar el término “tóxico” y derivados, para denominar a ciertas personas y relaciones, que tienen una influencia negativa sobre nosotros, nuestros hijos, nuestros amigos, etc. Se escucha mucho referido a relaciones de pareja como “relación tóxica” cuando uno de los miembros influye negativamente sobre el otro. También se aplica a la persona en sí, como “ persona tóxica” o “gente tóxica”. Son términos que se utilizan mucho actualmente entre los jóvenes, se han puesto de moda y forman parte del vocabulario de la actualidad.

También me he dado cuenta que siempre se utiliza en tercera persona, hablando de los demás, y con la intención de alejarse lo máximo posible de una persona tóxica, como si tuviera la lepra. Como incluso si no tuvieran derecho a pertenecer a nuestra sociedad. Hoy yo quiero hablaros desde otro punto de vista, y aunque sí que es cierto que hay que ser consciente cuando estamos ante una persona de este tipo, también tenemos que darle una oportunidad de cambio, y tengo que tratar este artículo desde el enfoque de la persona tóxica, para darle la oportunidad de cambiar.

¿Qué es la gente tóxica en realidad? ¿A qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de persona tóxica?

En primer lugar, hay algo que comparten todas las personas tóxicas, y es que aunque de manera inconsciente en la mayoría de los casos, disfrutan sembrando negatividad a su paso. Utilizan su poder para menospreciar a sus víctimas, y así aliviar sus frustraciones o infelicidad vital.

Esto ocurre en el caso de relaciones de padres a hijos, en la caso de parejas, en relaciones de amigos, en el caso de relaciones laborales, en los deportes, etc., en fin en cualquiera de las facetas de nuestra vida, podemos encontrarnos con una persona tóxica.

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