por Sara Navarrete | Sep 28, 2017 | Superación Personal
¿Qué es ser cabezota?
Hoy os quiero hablar de cómo mejorar a nivel personal. En concreto, una actitud que es muy frecuente en nuestra cultura española, y es la cabezonería. El hecho de querer tener siempre la razón o querer que las personas hagan las cosas como nosotros queremos, encierra tras de sí el problema del orgullo. En realidad, es una cuestión de orgullo y también de falta de inmadurez, lo que nos empuja a ser cabezotas. Lo más normal es que alguno de tus padres, o tu pareja, tu hermana, o tú mism@ sea muy cabezota, y a veces esto genere pequeños conflictos, incluso grandes conflictos en las relaciones personales.
Cuando entra el orgullo
Ser demasiado orgulloso, puede convertirse en un gran problema para relacionarnos con nuestros familiares, amigos, etc., y a veces, es el origen del aislamiento, de dificultades en la socialización, de problemas de convivencia, de falta de autoestima, y un largo etcétera.
Así que hay que estar muy pendientes si vemos que una persona de nuestro entorno tiene actitudes demasiados orgullosas que puedan derivar en falta de respeto hacia sus seres queridos más cercanos.
No hay que llevar el conflicto a lo personal. Muchas veces, hay personas que se ofenden a nivel personal si alguien les lleva la contraria. A veces, esto ocurre porque no están acostumbrados a que les lleven la contraria, y están acostumbrados a que todo el mundo haga lo que ellos dicen. A veces esto ocurre en la educación de hijos únicos, que sin quererlo los padres, les conceden todos sus caprichos, y puede desembocar en que esa persona sea una pequeña tirana, y también algo inmadura con respecto a las relaciones con los demás. Hay que hacerles entender que el hecho de no estar de acuerdo con ellos en algo, no significa que estén equivocados, porque esto afecta directamente a su autoestima.
por Sara Navarrete | Sep 15, 2017 | Pareja
Estamos en la vuelta de las vacaciones, de un verano, que seguro que hemos aprovechado a tope en la medida de lo posible, según el trabajo y las obligaciones nos hayan permitido.
El verano es una época en la que nos sentimos más relajados de lo normal, más predispuestos a nuevas experiencias, es un período muy propicio para las relaciones sentimentales, ya sean esporádicas o aquellas que supongan el comienzo de una pareja nueva. Es cierto que muchas de ellas, se quedan en “amor de verano” porque se dan en circunstancias muy concretas que son difíciles de repetir a lo largo del año, y que impiden que las relaciones proliferen más allá de la época estival.
Durante el verano, muchas personas viajan a conocer otros lugares, y por consiguiente otras personas. Algunos viajan realmente lejos, y otros lo hacen a nivel nacional, hacia las zonas turísticas, destinos de playa, etc. Cuando pasadas las vacaciones, volvemos a nuestro lugar de origen, es cuando tendremos que reflexionar y valorar el peso de la relación.
También se dan otras circunstancias por las cuales las parejas se ven abocadas a una relación a distancia, y esto ocurre fundamentalmente por una cuestión económica y profesional. Actualmente en nuestro país, tenemos una situación económica y laboral delicada con pocas oportunidades de trabajo dependiendo del sector, lo que hace que muchas parejas estén separadas porque uno trabaja aquí y el otro trabaja allá, siendo difícil cambiar de ciudad manteniendo el mismo tipo de trabajo. Esto hace que muchas parejas lleven separadas muchos años, sin tener muchas posibilidades de cambio, a no ser que se planteen un cambio en su situación laboral.
por Sara Navarrete | Ago 29, 2017 | Pareja
Últimamente vengo escuchando este término que se utiliza con mayor asiduidad en los medios de comunicación y en las conversaciones de nuestras casas y reuniones. Parece que se ha puesto de moda, utilizar el término “tóxico” y derivados, para denominar a ciertas personas y relaciones, que tienen una influencia negativa sobre nosotros, nuestros hijos, nuestros amigos, etc. Se escucha mucho referido a relaciones de pareja como “relación tóxica” cuando uno de los miembros influye negativamente sobre el otro. También se aplica a la persona en sí, como “ persona tóxica” o “gente tóxica”. Son términos que se utilizan mucho actualmente entre los jóvenes, se han puesto de moda y forman parte del vocabulario de la actualidad.
También me he dado cuenta que siempre se utiliza en tercera persona, hablando de los demás, y con la intención de alejarse lo máximo posible de una persona tóxica, como si tuviera la lepra. Como incluso si no tuvieran derecho a pertenecer a nuestra sociedad. Hoy yo quiero hablaros desde otro punto de vista, y aunque sí que es cierto que hay que ser consciente cuando estamos ante una persona de este tipo, también tenemos que darle una oportunidad de cambio, y tengo que tratar este artículo desde el enfoque de la persona tóxica, para darle la oportunidad de cambiar.
¿Qué es la gente tóxica en realidad? ¿A qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de persona tóxica?
En primer lugar, hay algo que comparten todas las personas tóxicas, y es que aunque de manera inconsciente en la mayoría de los casos, disfrutan sembrando negatividad a su paso. Utilizan su poder para menospreciar a sus víctimas, y así aliviar sus frustraciones o infelicidad vital.
Esto ocurre en el caso de relaciones de padres a hijos, en la caso de parejas, en relaciones de amigos, en el caso de relaciones laborales, en los deportes, etc., en fin en cualquiera de las facetas de nuestra vida, podemos encontrarnos con una persona tóxica.
por Sara Navarrete | Ago 11, 2017 | Superación Personal
Algunos de vosotros me habéis contactado en un momento dado, preguntándome sobre este tema, y quería escribir al respecto pues es un tema al que nos enfrentamos día a día en la mayoría de familias. En España en concreto hay más de 600.000 personas con algún grado de dependencia.
Ya sea en el caso de nuestros padres cuando se hacen mayores, o sufren una enfermedad, o en el caso de hijos también con ciertos niveles de dependencia. Las personas que ejercen el papel de cuidadoras se enfrentan desde el principio, a un camino difícil, lleno de sentimientos encontrados y yo diría, que es un camino de peregrinaje, del que partimos desde un punto y por el cual transitamos, generalmente descubriendo estados y facetas de nuestra personalidad que nos humanizan y nos hacen mejores personas.
El papel de cuidador es muy importante y sin embargo, muchas veces las personas cuidadoras quedan relegadas a un segundo plano tras la persona cuidada, que es la que recibe los cuidados y atención.
¿Pero, quien cuida al cuidador? Ciertamente, en multitud de ocasiones, he visto como personas cuidadoras se desvivían de tal manera por la persona dependiente, que perdían la perspectiva sobre ellos mismos, y en muchos casos, han sido reacios a comenzar un tratamiento personalizado porque generalmente alegan que no lo necesitan. Nada más lejos de la realidad. Por norma general, sí que lo necesitan y mucho. Si estás al frente del cuidado de una persona dependiente, lo primero que has de cuidar, es a ti mism@. Para que la persona dependiente esté bien, tú también tienes que estar bien.
Vamos a ver algunas de las circunstancias que pueden darse y cómo combatirlas.
El síndrome del cuidador
El síndrome del cuidador es un trastorno que aparece sobre la persona que cuida a la persona dependiente y que generalmente presenta agotamiento psíquico y físico. Aparecen episodios de estrés de intensidades variables, todo ello generado por el hecho de enfrentarse a una situación nueva que requiere un gran esfuerzo físico y psicológico y que además ocupa las 24 horas del día.
por Sara Navarrete | Jul 26, 2017 | Superación Personal
¿Buscas siempre que las cosas y las situaciones sean perfectas? ¿Te molesta que los demás tengan defectos, y te frustras cuando no puedes cambiarlo?
Bueno, entonces te diría ¡Bienvenido al club de los muy exigentes! Siempre he dicho que ser exigente no tiene porqué ser un problema, al contrario, es una gran virtud. La exigencia con nosotros mismos nos ayuda a ser mejores personas, mejores profesionales, mejores padres, mejores hijos, etc., …pero siempre y cuando conozcamos nuestros límites y sepamos manejar nuestro nivel de exigencia con prudencia y siendo realista.
He tratado casos en los que la desmesurada exigencia con uno mismo y lo que es también muy complicado, con los demás, crea un gran problema no sólo con la persona y con su «yo interior», sino, con su entorno, ya sea su pareja, sus hijos, sus padres, sus amigos, etc.
Reflexiona un poco conmigo, y dime si te frustras cuando los demás no hacen las cosas como tú habías pensado, o cuando las acciones de los demás no salen como habías previsto y te afectan negativamente. Por ejemplo, imagínate, que tú eres muy puntual, y has quedado con tu pareja para ver un espectáculo de teatro que tienes muchísimas ganas de ver desde hace mucho tiempo, es la última función, tienes las entradas, estás esperando a tu pareja en la puerta del teatro y…no llega, no llega, no llega, y cuando finalmente llega, se ha cerrado la sala, y ya no se puede entrar…..¡ayyyy! en ese momento es normal que te enfades, que estalles, y que te frustres porque si no hubiera sido por tu pareja, tú hubieras entrado y ahora estarías viendo tu obra favorita….
por Sara Navarrete | Jul 14, 2017 | Superación Personal
¿Miras para atrás y te das cuenta de que los últimos años no has hecho realmente lo que querías? ¿Te sientes como que has perdido el tiempo? ¿Te gustaría llegar a hacer cosas chulas, pero te puede la pereza, el esfuerzo, el miedo, etc?
Parece un tópico, y algo que repetimos hasta la saciedad, pero es que es ¡¡¡verdad!!! “El que algo quiere, algo le cuesta”. Nuestra sociedad en la actualidad está viviendo cambios muy rápidos e importantes en la manera que tenemos de enfrentarnos a las decisiones y la vida en general. La era de la información, la inmediatez, produce cambios en nosotros, que yo misma he experimentado desde que era pequeña hasta ahora. O si nos remontamos a un siglo atrás, sin teléfonos, sin coches…, la concepción del tiempo, de la paciencia, del esfuerzo, era muy distinta a lo que es ahora. Estamos perdiendo paciencia, estamos perdiendo capacidad de esfuerzo, estamos perdiendo concentración.
Los mensajes, las llamadas, las redes sociales, el trabajo, los impuestos, los seguros, los coches, las casas…, a nuestro alrededor orbitan decenas de ideas, preocupaciones, ruido, interferencias, que nos alejan de la concentración que necesitamos para tomar las decisiones que realmente queremos. A veces elegimos lo fácil, lo cómodo, quedarnos mirando la tele, navegando por internet, o perdernos por Facebook, y demás, y dejamos para otro momento nuestros deseos más motivadores, que se apagan y se quedan latentes esperando a salir cuando tengan otra oportunidad. Algunos de mis pacientes, me comentan que se le pone un nudo en el estómago, porque quieren hacer cosas, pero que siempre acaban sin hacerlas, y eso les crea frustración e insatisfacción.
Voy a darte 10 consejos para que pongas en práctica y te ayuden a ser la persona que quieres ser.