Cuanto más me quiero a mí mismo menos disponible estoy para los demás

Cuanto más me quiero a mí mismo menos disponible estoy para los demás

Nuestra sociedad y nuestra cultura en la actualidad sufren cambios muy grandes en muy poco tiempo, a los que unas personas tienden a acostumbrarse más rápidamente y a otras personas les cuesta más. Tampoco sabemos en realidad el alcance o la magnitud de estos cambios que estamos sufriendo y quizás a veces no les damos la importancia que merecen.

Me gustaría hoy tratar un tema que nos afecta a todos, y que puede convertirse en una de las grandes preocupaciones sociales, o por qué no decirlo, enfermedades sociales. Actualmente, con la aparición de las redes sociales, nuestra manera de comportarnos socialmente está cambiando y hay factores positivos y factores negativos que están afectando a nuestro comportamiento.

Estamos viendo cómo personas que por tener un minuto de gloria en las redes sociales son capaces de hacer casi todo, y esto se puede convertir en una enfermedad social si no contrarrestamos esta tendencia. Sobre todo, y al igual que a mí, a muchas otras personas implicadas en el ámbito social, nos preocupa la educación y el comportamiento de nuestra juventud.

Os quiero hablar concretamente del narcisismo y las consecuencias que puede acarrear en nuestro entorno social.

Muchos de nuestros referentes culturales, sociales, los ídolos de nuestros hijos, en fin, muchos de los famosos que son referentes para nosotros sufren narcisismo o patologías relacionadas con esta enfermedad, y sin embargo lo vemos cómo algo normal, ya que son personajes ajenos a nosotros. Sin embargo, en muchas ocasiones, son los referentes en los que nosotros o nuestros hijos se reflejan: las influencers, los /las youtubers, los famosos con un gran número de seguidores en redes sociales, nuestros cantantes o grupos preferidos, personajes de la realeza, modelos, etc. Son personas que al fin y al cabo, sí que son importantes para nosotros porque nos marcan un patrón, un modelo a seguir que muchas veces queremos para nosotros mismos.

Cómo gestionar la ansiedad EN TRES PASOS para que no se convierta en una crisis de ansiedad

Cómo gestionar la ansiedad EN TRES PASOS para que no se convierta en una crisis de ansiedad

Os quiero contar mi experiencia con la ansiedad, ya que en las últimas semanas he tenido síntomas de ansiedad y esto me ha dado pie a hablaros más en profundidad de la ansiedad. La semana pasada, os escribí un artículo relacionado con este tema:

Ansiedad, síntomas ¿cuando me tengo que preocupar?

Ahora quería profundizar más en el tema, y junto con un vídeo, explicaros lo que he hecho para gestionar la ansiedad y para evitar que aparezca una crisis de ansiedad.

En realidad, todas las personas podemos desarrollar ansiedad a lo largo de nuestra vida, depende de nosotros de como lo gestionamos, el de hecho de que se desarrolle una patología o simplemente se quede en un episodio.

La ansiedad sucede cuando las demandas superan los recursos, por ejemplo en mi caso, estoy en un proyecto profesional que me demanda mucha atención, mucho trabajo y recursos. En definitiva mucho tiempo que he tenido que sacrificar de horas de sueño, de deporte, de descanso, e incluso de trabajo diario.

 

La ansiedad lo que nos desvela es que hay algo en nuestro día a día que no está funcionando y que no nos hace sentir bien.
A mí en concreto lo que me pasó es que tuve un ataque de ansiedad, con unos síntomas fisiológicos muy fuertes, por ejemplo, se me aceleró el pulso, se me entrecortó la respiración, se me durmieron las manos, la lengua, y claro, si has sentido alguna vez un ataque de ansiedad, yo entiendo que lo hayas pasado muy mal, pero quiero daros algunas herramientas basadas en mi experiencia y también basadas en la metodología psicológica que os puedan ayudar a gestionar la ansiedad.

3 pasos ante un ataque de ansiedad:

Ansiedad, síntomas ¿cuándo me tengo que preocupar?

Ansiedad, síntomas ¿cuándo me tengo que preocupar?

Hoy quiero hablaros de los síntomas de la ansiedad, sobre todo, cuando estos síntomas alcanzan unos niveles que pueden ser preocupantes y debemos ponernos en buenas manos.

 

¿Cuáles son los síntomas de la ansiedad?

Es normal que todos en algún momento de nuestra vida sintamos ansiedad. Muchas veces, y más con el ritmo de vida que llevamos actualmente, aparecen situaciones extresantes, como por ejemplo, cumplir plazos de tiempo en el entorno laboral, conciliar la vida familiar con el trabajo, obligaciones sociales, etc. Y si todo esto es el pan nuestro de cada día, hace que los cuadros de ansiedad se intensifiquen.

Desde mi punto de vista, hay algunos miedos o preocupaciones que son muy recurrentes en el caso de las personas que tienen trastornos de ansiedad generales, como por ejemplo la situación económica, la salud, la idea de perder a la pareja, o la sensación continuada de que algo malo va a suceder.

Estas preocupaciones son tan constantes que hacen que la persona no pueda concentrarse en sus tareas diarias y viva angustiada de manera continua.

Si la frecuencia e intensidad de estos pensamientos interfieren en tu rutina diaria es cuando tenemos que preocuparnos y actuar.

Algunos de los principales síntomas que he detectado que aparecen cuando padecemos ansiedad son:

-Miedo a hacer las cosas

-Falta de aire, taquicardia

-Insomnio, nauseas, dolor de estómago, temblores

-Angustia ante la vida

-Dificultad para tomar decisiones, inmovilismo

Cómo detectar una relación de pareja tóxica

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Fagofobia

Hoy en día hay algunas de personas que tienen una gran dificultad para ingerir alimentos sólidos y en algunos casos, hasta líquidos. Una amplia parte de estas personas tienen la explicación en daños físicos o somáticos, pero otras personas encuentran la causa de este problema en factores psicológicos. A este trastorno psicológico lo denominamos fagofobia; que se define como la fobia o el miedo irracional a tragar o a atragantarse.

 

aquí

¿Qué síntomas experimentan las personas que padecen fagofobia?

1) Los síntomas más observables e intensos son los físicos; que aparecen en los momentos en los que se van a ingerir alimentos y se va a poner de manifiesto la problemática. Estos momentos vienen acompañados de ansiedad; en algunos casos, con verdaderos ataques propios de un trastorno de ansiedad puro.
Las sensaciones corporales más frecuentes en este trastorno son la sensación de ahogo, los mareos y el incremento de la tasa cardíaca; experimentando la persona afectada dificultades reales para respirar.

2) A su vez, este trastorno presenta importantes síntomas cognitivos que se detectan en los pensamientos irracionales que posee la persona sobre el acto de ingerir alimentos. Frases como “me voy a atragantar” o “se me va a ir por el otro lado” forman parte del día a día de estas personas.

3) Esto último afecta en que la persona adopte mecanismos de seguridad para tratar de controlar el proceso de comer. Así pues, a menudo se centran en masticar la comida un alto número de veces antes de tragarla. Estos mecanismos, a corto plazo, pueden atenuar los síntomas ansiosos, pero hacen que se refuerce y se mantenga el problema.

Los consejos TOP para mejorar las relaciones sociales

Los consejos TOP para mejorar las relaciones sociales

¿Te gustaría tener más amigos? ¿O tener amigos de verdad? ¿Tener una vida social más intensa? ¡Este es tu artículo!

“Un amigo es alguien que lo sabe todo de ti y a pesar de ello te quiere”

-Elbert Hubbard-

 

Hoy os quiero hablar de un tema que a veces no le damos la importancia que se merece y que al mismo tiempo es una de las cuestiones más importantes para el ser humano, ya que es una de las fuentes de la felicidad y la estabilidad: las relaciones sociales. El ser humano es sociable por naturaleza, de hecho está en el origen de nuestra especie, cuando los Homo Sapiens y los Homo de Neandertal tuvieron que competir por la supervivencia. Aunque el Homo de Neandertal fuera más fuerte, creaba grupos sociales y familiares más pequeños que el Homo Sapiens y esto parece que fue una de las claves fundamentales de su desaparición. Mientras el Homo Sapiens creaba una sociedad grande y con lazos sociales fuertes, aprovechando la sabiduría, el ingenio y la fuerza de unos y otros, el Homo de Neandertal no supo aprovechar su potencial, precisamente por su poca socialización, según la teoría predominante. La supervivencia es así, la naturaleza nos pone a prueba.

Quería haceros esta pequeña reflexión inicial porque es importante saber de dónde venimos y a dónde vamos. Lo de a dónde vamos, a mí, como profesional de la psicología y como ser humano, me preocupa mucho porque creo que nuestra sociedad está cambiando a pasos agigantados año tras año y esto está afectando sustancialmente a la manera que tenemos de relacionarnos.

La tecnología crece a un ritmo exponencial y repercute notoriamente en todos los aspectos de nuestra vida, y uno de ellos y de gran importancia es la vida social. Nuestros amigos, nuestras familias y la manera que tenemos de estar, compartir, dar y relacionarse es vital para el ser humano.

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