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No soy feliz y lo tengo todo
Ante las mismas circunstancias de nuestra vida podemos reaccionar con optimismo o con negativismo. Depende de nosotros. Hay una serie de cuestiones de nuestra vida que nos vienen dadas, o nos suceden sin buscarlas nosotros. No podemos intervenir para que sucedan o no, pero lo que sí que podemos hacer es actuar, asimilarlas y plantarles cara desde una visión optimista.
Por mi experiencia como psicóloga, me he enfrentado a muchos casos de personas que en principio lo tenían todo para ser felices, pero se encontraban vacías. A veces pasamos por momentos de nuestra vida en los que por cuestiones de trabajo, de estrés, de metabolismo, un clima adverso, que son hechos puntuales y sin gravedad que nos ocurren, podemos experimentar lo que se conoce como “una mala racha anímica”.
Es importante poder detectar si estamos ante un bajón anímico leve, fácilmente recuperable, o nos encontramos ante un estado de ánimo que llevamos arrastrando desde hace mucho tiempo y quizás no sabemos determinar cuándo empezó y a qué puede ser debido.
También he comprobado que a veces, es una cuestión de personalidad, y no es que la persona sea de una forma y a partir de un momento dado cambiase y entrara en un período anímico bajo. En estos casos, yo creo que es cuando más difícil se hace cambiar de actitud, porque tenemos que trabajar mejorando el propio carácter de la persona, que a veces resulta muy trabajoso y supone un esfuerzo grande.
¡¡Me pongo roj@!! Cómo superarlo
¿Tienes miedo de hablar en público?¿Te pones rojo si hablas o cuando te miran? ¿Crees que te vas a poner como un tomate, y que no vas a ser capaz de controlarlo y eso te da pavor?
Tranquilízate, no es una enfermedad, es simplemente un problema que tiene solución, te voy a dar varias pautas a lo largo de este artículo.
Recuerdo que cuando era adolescente, tenía una amiga que se ponía roja con mucha facilidad, y le incomodaba de tal forma que incluso dejaba de hablar cuando había más personas alrededor, o no intervenía en clase por miedo a ponerse roja y por miedo a enfrentarse a los comentarios y risas de otros compañeros. Me decía que sentía un calor muy intenso que le subía desde el estómago hacia la cara, y que el corazón le latía a gran velocidad, y que esto le asustaba mucho porque no podía controlarlo, sino que estas reacciones le controlaban a ella. Ahora viéndolo en la distancia, después de muchos años, y viendo cómo es mi amiga ahora, se ve muy distinto, sobre todo porque pudo superarlo y hacerle frente en una de las etapas más difíciles de nuestra vida, como es la adolescencia.
Sin embargo, ruborizarse, le puedo ocurrir a cualquiera, en cualquier edad. Sí que es cierto, que basándome en mis pacientes, veo más casos entre adolescentes y jóvenes, pero también sorprende a edades más maduras.
¿Single o no single? Esa es la cuestión
Hoy quiero hablaros acerca de esta cuestión tan actual hoy en día. El concepto de familia ha variado mucho en las últimas décadas, ofreciéndonos un abanico de posibilidades con plena libertad de elección. Algo impensable siglos atrás o incluso actualmente en otros países. Por tanto, es algo que debemos defender como parte importante de nuestra cultura y de los derechos y libertades que tenemos como ciudadanos.
Lo que hace unas décadas, se conocía como «solterón», o «quedarse para vestir santos», ha cambiado completamente de perspectiva.
¿Quién no tiene en su familia un tío o tía soltera, que quedó sin pareja para toda la vida, y asumió su condición de soltería con resignación para el resto de su vida? Cierto es que muchos de ellos, no tuvieron familia porque no tuvieron opción, pero también seguro que hubo otros muchos que aunque no lo creamos, también eligieron libremente ser solteros. La diferencia con nuestra sociedad actual es que ahora quedarse soltero o «single» no está mal visto, sino que es una opción más, un estilo de vida más, respetado y asimilado por la sociedad.


