ok

Hemos recibido tu consulta. ¡Gracias!

Síguenos en nuestras redes sociales:

Detectar el bullying en tu hijo

Detectar el bullying en tu hijo

¿Qué es el bullying o acoso escolar?

Desde hace varios años vengo atendiendo en mi consulta a niños y adolescentes que han sido víctimas de acoso escolar. Algo que me hace reflexionar y lo que hoy quiero hablaros. El acoso escolar o bullying se define como cualquier tipo de agresión tanto física como psicológica que se da de forma constante en el ámbito del colegio o instituto. No entrarían dentro de esta definición las agresiones puntuales que pueden darse entre niños o adolescentes, y que no tienen una continuidad en el tiempo. A esto último, lo llamaríamos agresión.

Una de las características más significativas del bullying es que la víctima sufre de manera continua un desgaste físico o/y psicológico que va en aumento de forma progresiva, y que puede desencadenar en hechos traumáticos e irrevocables.

¿Quienes son carne de cañón para el bullying?

Por la experiencia que he desarrollado en mi clínica, y bajo la observación de los numerosos casos que se dan en concreto en nuestro país, hay ciertos modelos de comportamiento que se repiten, tanto en las víctimas, como en los acosadores, aunque ningún niño está a salvo totalmente de sufrir acoso escolar. Puede ocurrir que el hecho de destacar frente a la mayoría, suponga un motivo para sufrir bullying. Parece como si nuestra sociedad no fuera lo suficientemente tolerante como para aceptar la diferencia, y creo que es una de las cuestiones más importantes que debemos aprender para convivir en libertad y respecto en una sociedad.

Aquello que se sale de lo “normal” muchas veces nos da miedo, nos asusta, nos da envidia, por lo que intentamos alejarlo de nosotros, y puede que este tipo de comportamiento social y aceptado esté influenciando a nuestros hijos a la hora de respetar o no a los demás.

leer más
¿Auto engaño? Sé fiel a tus valores

¿Auto engaño? Sé fiel a tus valores

Muchas veces mientras estoy redactando un artículo, tomo notas de temáticas que van apareciendo conforme voy escribiendo para vosotros. En multitud de ocasiones las temáticas están entrelazadas y se nutren unas de otras, haciendo que enlace cuestiones que resultan muy interesantes y sobre las que tengo la necesidad de profundizar.

Es el caso de este artículo que comparto con vosotr@s hoy. En el pasado artículo sobre “No soy feliz y lo tengo todo”, se plantean una serie de aspectos como posibles causantes de la falta de felicidad en personas que en principio lo tienen todo para ser felices, pero se encuentran vacías.

Algunos de estos aspectos, tal y cómo reflejé en el artículo anterior, eran a rasgos generales, el negativismo o falta de optimismo, el no esforzarse por salir de la zona de confort, la falta de decisión de uno mism@, el no ser capaz de superar los prejuicios, entre otros, y por último, uno de los aspectos que más me interesa desarrollar y exponeros, es el hecho de vivir en disonancia a tus propios valores.

Ya sea “por miedo, por pereza, por comodidad, por falta de autoestima, a veces no actuamos conforme a nuestros valores, no dejes que eso ocurra, ¡no vendas tu alma!” rezaba el artículo previo.

leer más
No soy feliz y lo tengo todo

No soy feliz y lo tengo todo

Ante las mismas circunstancias de nuestra vida podemos reaccionar con optimismo o con negativismo. Depende de nosotros. Hay una serie de cuestiones de nuestra vida que nos vienen dadas, o nos suceden sin buscarlas nosotros. No podemos intervenir para que sucedan o no, pero lo que sí que podemos hacer es actuar, asimilarlas y plantarles cara desde una visión optimista.

Por mi experiencia como psicóloga, me he enfrentado a muchos casos de personas que en principio lo tenían todo para ser felices, pero se encontraban vacías. A veces pasamos por momentos de nuestra vida en los que por cuestiones de trabajo, de estrés, de metabolismo, un clima adverso, que son hechos puntuales y sin gravedad que nos ocurren, podemos experimentar lo que se conoce como “una mala racha anímica”.

Es importante poder detectar si estamos ante un bajón anímico leve, fácilmente recuperable, o nos encontramos ante un estado de ánimo que llevamos arrastrando desde hace mucho tiempo y quizás no sabemos determinar cuándo empezó y a qué puede ser debido.

También he comprobado que a veces, es una cuestión de personalidad, y no es que la persona sea de una forma y a partir de un momento dado cambiase y entrara en un período anímico bajo. En estos casos, yo creo que es cuando más difícil se hace cambiar de actitud, porque tenemos que trabajar mejorando el propio carácter de la persona, que a veces resulta muy trabajoso y supone un esfuerzo grande.

leer más
1